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Los orígenes de El Álamo están ligados a la historia de Toledo, datan de la Edad Media hacia el siglo XVI. Las tierras que se encuentran alrededor del río Guadarrama fueron conquistadas en el año 1085 por el Rey Alfonso VI, siendo expulsado el pueblo árabe por los cristianos de lo que hoy día se conoce como Villaviciosa de Odón, antes Calatalit, y la cuenca del río Alberche. Con este asentamiento, el pueblo segoviano vio ventajas económicas en ocupar la zona Sur de la Sierra madrileña, dando lugar a los llamados sexmos, tierras a las que se trasladaron con el fin de aprovechar sus recursos.

El sexmo de Casarrubios del Monte abarcaba, entre otras poblaciones, las tierras del municipio de El Álamo. Hasta el siglo XV se mantendrá la línea dinástica de los señores de Casarrubios formando parte de sus tierras la actual demarcación del municipio. Años más tarde, Enrique IV concede la villa de Casarrubios a su hermana la infanta Isabel, futura Reina de España. Dos días después de tomar posesión de su Reino, Isabel la Católica las concedió como tierras señoriales a su mayordomo, Gonzalo Chacón, como premio al servicio prestado a la Corona. Enmarcado en el señorío de Chacón, al borde del camino de Extremadura, se encontraba la Venta de Toribio Fernández Montero, siendo este quien rebautizó a la villa con el nombre de El Álamo. La Venta ha sido considerada durante muchos años el núcleo originario de lo que hoy es este municipio.

El 25 de abril de 1662 el municipio logró el privilegio de convertirse en villazgo, consiguiendo por primera vez su separación de Casarrubios del Monte. El Álamo sufrirá durante el siglo XVIII la a “Guerra de Sucesión” por el trono de España, tras la muerte del último miembro de la dinastía de los Austrias. La encrucijada en la que se ve envuelto el pueblo no se debe al levantamiento en armas de los alameños en favor de uno de los dos bandos, sino a que se encontraba en el lugar más inoportuno durante el conflicto: justo dentro de la zona de batalla donde saldría triunfal Felipe V. El municipio, durante la guerra, vio gravemente mermada su población, que disminuyó de 635 habitantes a 250 y perdió más de la mitad de sus ciudadanos. El siglo XIX también significará un periodo de agitación por las incursiones de las tropas francesas, primero, y más tarde por las cuadrillas de guerrilleros.

La última contienda que afectó al municipio fue la Guerra Civil española, la cual produjo un descenso considerable de la población alameña y grandes pérdidas humanas, económicas y materiales.

En las décadas posteriores al fin de la guerra, entre los años 50 y 60, se llevan a cabo cerca del municipio la construcción de viviendas unifamiliares que serán destinadas segunda residencia. En la década de los 70, la agricultura fue adquiriendo gran importancia, ya que muchas de sus explotaciones son propiedad de aquellos propietarios de segundas viviendas procedentes de Madrid. Dentro del ámbito agrícola, la plantación de vides posee gran relevancia. De este modo, a principios del siglo XXI El Álamo, se convierte en el segundo mayor productor de vinos de la Comunidad de Madrid. Entre sus bodegas, destaca la cooperativa Nuestra Señora de la Soledad, fundada en 1964 y entre sus diferentes productos: el vino rosado “Valfrío”, obtuvo hace unos años el premio de mejor rosado de la Comunidad de Madrid.

A finales del siglo XX, se llevan a cabo diferentes actuaciones de gran calado para el municipio como una nueva central telefónica y un nuevo colegio para EGB, ambulatorio, polideportivo y la plaza de toros de “La Chacona”.

En el siglo XXI se desarrollan numerosos cambios en el municipio debido a la creciente población del municipio. Entre ellos:

ERMITA NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

La edificación de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, que hoy se contempla en la Avenida de Madrid, es el edificio de mayor antigüedad que se conserva en El Alamo, aunque su aspecto tanto exterior como interior está muy modificado a lo que fue en su origen.

Se trata de una construcción de planta de cruz latina que ocupa el centro de una avenida heredera del antiguo Camino Real de Extremadura. Hoy absorbida por el casco urbano de El Alamo, en tiempos destacaba como la única construcción levantada completamente en las afueras del pueblo.

Su privilegiado emplazamiento al lado del camino, y contar con un pozo de abundante agua siempre fresca, fue una de las circunstancias más valoradas por todos aquellos que transitaron durante siglos por su lado. Y este hecho fue precisamente lo que propició el episodio más celebrado de su devenir histórico: albergar durante una noche el cuerpo de San Isidro.

Se desconoce la fecha exacta de su construcción, pero todo indica que fue en torno a la mitad del siglo XVI, ya que la primera noticia documental data del 29 de mayo de 1605.

Con el paso de los años, la ermita ha sufrido numerosas transformaciones. En sus comienzos, disponía de dos altares situados a ambos lados del central de la Virgen. En uno con el Santísimo Cristo de la Salud y en otro San José.

PARROQUIA SANTIAGO APOSTOL

Entre 1964 y 1965, se proyecta un nuevo templo en sustitución de la arruinada Iglesia de Santiago Apóstol, que sería construido cerca del Ayuntamiento y cuyas obras terminarían en 1974.